miércoles, 24 de junio de 2009

PROYECTO DE LEY BENEFICIARIA A ESTUDIANTES INDOCUMENTADOS


Llegaron desde California, Arizona, Florida y Nueva York; formaron un arcoíris de togas azules, moradas, amarillas, rojas y verdes, y rezaron juntos, sentados en uno de los parques del capitolio nacional, para que su sueño se hiciera realidad.

“Hemos venido a celebrar los logros de tus hijos”, declaró el reverendo Frederick Hancock, de la Iglesia Metodista Unida Getsemaní, en Maryland. “Te pedimos que pase el DREAM Act”.

Así comenzaron las expresiones de apoyo al proyecto de ley conocido como DREAM Act, el cual permitiría a ciertos jóvenes indocumentados permanecer en este país y eventualmente obtener un estatus migratorio legal.

El proyecto de ley propone ajustar el estatus legal de aquellos indocumentados que hayan ingresado al país antes de cumplir 16 años, hayan residido aquí por varios años, demuestren ser buenos ciudadanos y se inscriban en un colegio o universidad o en el ejército por lo menos por dos años.

Más de 500 estudiantes y líderes comunitarios acudieron a la graduación simbólica, entre ellos Gabriel Martínez, de 40 años, un organizador comunitario de la Iglesia San Matías de Nueva York.

“Mi propósito es que le den ayuda a todos los jóvenes”, dijo Martínez, a quien la falta de documentos le atrasó sus planes de estudio por varios años. “Es triste que pase el tiempo sin poder realizar un sueño”.

El evento contó con oradores del campo de la educación y con la participación de varios estudiantes indocumentados en el escenario.

“Hoy nos unimos para darle voz a todo soñador en el país”, dijo Felipe, uno de los estudiantes presentadores, refiriéndose en inglés a los “dreamers”, o sea los que se beneficiarían con el DREAM Act.

El senador de Illinois Dick Durbin creó el proyecto de ley en el 2001, y este año lo presentó al congreso de nuevo. De ser aprobado por ambas cámaras, el proyecto necesitaría la aprobación del presidente.

Varios organizadores dicen que este año es más probable que se apruebe este proyecto de ley, ya sea como parte de una reforma migratoria general o como ley independiente porque cuentan con el apoyo de varios líderes de la Cámara de Representantes y el Senado, de la Secretaria de Seguridad Interior de EUA, Janet Napolitano, y del presidente Obama.

Se estima que por lo menos unos 360.000 serían beneficiados inmediatamente (aquellos ya graduados de la preparatoria) y que cerca de 715.000 jóvenes actualmente de entre 5 y 17 años de edad se beneficiarían eventualmente.

sábado, 20 de junio de 2009

EL PRESIDENTE DE LOS EE. UU., RATIFICA SU COMPROMISO PARA UNA REFORMA MIGRATORIA


WASHINGTON.- En un guiño a la comunidad hispana con el que renovó un compromiso asumido en su campaña electoral, el presidente norteamericano, Barack Obama, se comprometió ayer a impulsar una reforma migratoria que permita regularizar a 12 millones de indocumentados en Estados Unidos, de los cuales ocho millones son mexicanos.

"Estoy comprometido a aprobar una amplia reforma migratoria como presidente de Estados Unidos", dijo Obama, en un encuentro hispano de oración en la capital estadounidense, en el que también señaló que vislumbra la llegada a la Casa Blanca "algún día" de un presidente hispano.

Sus declaraciones retoman una promesa que había realizado durante su campaña electoral, el año pasado: entonces dijo que emprendería la reforma en sus primeros 100 días de gobierno. Pero los problemas económicos y las guerras en Afganistán e Irak evitaron que pudiera cumplir, lo que suscitó cierto malestar en la comunidad hispana y en la prensa norteamericana.

"El pueblo estadounidense cree en la inmigración, pero también cree que no podemos tolerar una situación en la cual la gente viene a los Estados Unidos violando la ley, ni podemos tolerar tampoco a empleadores que explotan a trabajadores indocumentados para pagarles bajos salarios", agregó Obama, pero no precisó cuándo la ansiada reforma será realidad.

El mandatario, sin embargo, ratificó que tiene que haber una oportunidad para que los indocumentados se transformen en ciudadanos norteamericanos. Agregó: "A quienes desean ser ciudadanos, debemos pedirles que paguen una multa e impuestos, aprendan inglés, se pongan en la cola de los que acatan las leyes".

No se trata de una tarea fácil: un intento promovido por el ex presidente George W. Bush, en 2006, fracasó en el Congreso, como ocurrió también al año siguiente cuando la idea fue resucitada